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En su libro  "Basta de Historias" Andrés Oppenheimer propone 12 claves del Progreso, sugeridas luego de recorrer varios y diferentes países en sus constumbres, culturas, sistemas políticos y sociales pero que cuentan con un denominador común: hicieron de la educación una cuestión de estado al punto tal que en todas ellas la educación y especialmente los educadores son considerados por la sociedad toda excluyentes para erradicar la pobreza y alcanzar un desarrollo sustentable en el tiempo.

Resumen de la clave número 3:  Inventemos un "PBI EDUCATIVO"

Cada vez más economistas están llegando a la conclusión de que el crecimiento económico por sí solo nunca va a erradicar la pobreza, a menos que vaya acompañado de una mejora en la calidad educativa. Si no se mejora la educación de los sectores marginados de la sociedad, como lo han hecho los países asiáticos, los latinoamericanos que viven en la pobreza nunca van a poder salir de vender baratijas en las calles y acceder a buenos empleos, por más que crezca la economía.

Por ello en lugar de seguir midiendo el progreso de nuestros países exclusivamente mediante el porcentaje de crecimiento o disminución del PBI (Producto Bruto Interno) de la economía, hay que crear también un PBI educativo.

¿Es posible medir el estado de la educación y su progreso? Si se puede. Una forma simple es partiendo de una combinación de dos mediciones que están disponibles:

- La tasa de escolaridad de cada país

- Resultados que los países obtienen en los exámenes internacionales de matemáticas, ciencias y lenguas, como el PISA.

A partir de ello se podría computar el porcentaje progreso o regresión.

Algunos economistas reconocidos internacionalmente aseguran que incluso se podría llegar a crear un medida como un PBI EDUCATIVO. Este nos permitiría comparar el gasto anual que hacen los gobiernos en educación con el producto bruto educativo; esto es; comparar el valor de los insumos que ponemos en nuestra educación con el valor que tiene el producto obtenido: calidad educativa de los educandos.

¿Y que nos permitiría esta comparación? Pues si la medida de los insumos puestos en la educación fueran mayor en valor al valor obtenido en calidad educativa de los educandos la gente entendería que tenemos un problema serio.
 


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